miércoles, 10 de enero de 2018

El piloto es el responsable (1º parte)



Yo personalmente entiendo al piloto asociado con un hacer, como alguien que ejecuta un verbo, que en este caso es el de pilotear. No es alguien que estaba caminando y justo se tropezó y cayó en un avión, y ahora es llevado por el avión quien sabe hacia dónde, no, eso no es un piloto. Un piloto es alguien que disfruta de volar y que pasó por un aprendizaje para poder hacerlo, que seguramente habrá pasado por cosas que no le salieron hasta que haciéndolas comenzaron a salir bien, alguien que en ese aprender probablemente haya pasado por miedos, enojos, frustraciones, alegrías, sorpresas, y otras emociones que fueron parte de ese proceso de convertirse en piloto. Por lo menos así fue para mí.
Como piloto, conozco de aeronáutica, meteorología, técnicas de vuelo y  seguridad aérea, y dado que tengo esos saberes, me considero el responsable por el vuelo que voy a realizar. Esto quiere decir, por ejemplo, que si estoy por volar pero algo de la meteorología no me gusta, soy yo el que elige si despegar o no; o si en el descenso para el aterrizaje algo no me gustó, soy yo el que elige si aterrizo o si pongo potencia y vuelvo a subir. En esta manera de hacerme responsable incluyo mi cuidado.
Otra alternativa sería no tomar la palanca de mando del avión y viajar como pasajero, como un observador, en este caso no me hago responsable por el vuelo. Mucha gente vuela de esta manera, y eso está bárbaro. El tema es que a los que somos pilotos nos gusta comandar el avión, disfrutamos volando, pero del vuelo que nosotros mismos estamos generando. Sentimos los vientos, ráfagas o térmicas y nos gusta ir resolviendo como guiar al avión en esas circunstancias.
Con la vida, o mejor dicho con el vivir, pasa algo similar, puedo estar volando mi propio vuelo o puedo estar volando el vuelo de otro, esto es: puedo vivir haciéndome responsable por vivir la vida que quiero vivir o puedo vivir como si no fuera dueño de mi vida, sobreviviendo, esperando que los vientos soplen a mi favor, víctima de las circunstancias. ¿Estoy viviendo la vida o estoy siendo vivido por la vida? ¿Estoy viviendo o sólo estoy con vida?

Pilotear mi vida es una elección, es lo que yo elijo, pero para poder elegirlo hay algo que tiene que suceder primero, y es precisamente el poder distinguir que hay al menos estas dos interpretaciones diferentes. Elijo ser el responsable por mi vida o elijo ser víctima de las circunstancias, cómodo en la incomodidad.

martes, 19 de diciembre de 2017

Felicidad




            
            Su despertar fue algo atípico hoy, algo más húmedo que de costumbre. Sucedió que mientras él dormía profundamente, Mindi, su perra, una hermosa boxer color café con leche sin medialunas, de pecho blanco, lamía su cara para despertarlo y lograr que le abriera la puerta, ya no aguantaba más, necesitaba salir desesperadamente.
            Pablo despertó, se puso su bata, y rezongando un poco fue a abrirle la puerta a Mindi. Puso la pava al fuego para hacer sus mates. Luego, abrigado con su poncho y llevando termo y mate, salió a encontrarse con Caleu. Sus pasos crujían sobre el hielo que había en el pasto, realmente estaba frío, pero al ver ese cielo completamente azul, el sol trepando las altas cumbres y el paisaje transerrano, no podía evitar que su ser y su rostro sonrieran.
- Buen día día, buen día Caleu.
            El día no contestó, pero Caleu sí.
            - Buen día Pablín. ¿Que contás hoy?
            - Mirá, estuve pensando un poco en esto de la felicidad, ayer trabajaba conversando con una persona y me decía que la felicidad son momentos, esto quiere decir que no es algo permanente. Como que hubiera que conformarse con algunos momentos de felicidad, y si bien no lo tengo claro, no coincido con eso.
            - ¿Será que confunde la felicidad con la alegría?
            - Que interesante esto que decís. ¿Cuál sería para vos la diferencia?
            - Yo entiendo a la alegría como una emoción, las emociones son disparadas por algo que pasa, o sea, hay algo que sucede por lo que se me dispara alegría, por ejemplo. Por otro lado son transitorias, pasajeras, no permanecen mucho tiempo. En cambio la felicidad para mí es nuestro estado natural, aparece en cuanto nos relajamos, relajamos nuestra mente, en definitiva cuando estamos presentes.
            - Que buena manera de ponerlo en palabras, así encaja con esto que yo siento, que puedo estar enojado o triste y no por eso dejar de ser feliz.
            - Así es Pablín
- Como también esto de que mi felicidad no depende de que algo pase, no depende de nada externo, es sólo un estado en el cual soy natural, sin tensiones.
            - Sí, definitivamente. También me parece que la alegría es más ruidosa, en cambio, la felicidad es más silenciosa.
            - Jaja, mirá la imagen que se me viene: el que está alegre ríe, se escucha su risa, su carcajada, el que está feliz lo ves sonriente.
            - Claro, puede ser.
            - Sí, puede ser.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Un día durante el invierno.

Había amanecido solo un par de horas atrás, el día estaba completamente despejado, como suele suceder allí en Traslasierra. Todavía estaba fresco, por eso llevaba ese ridículo look que es habitual en él cuando recién se levanta durante la temporada fría, una bata abrigada, que ata con un cinturón con nudo estilo japonés, como si estuviera vestido con kimono, un poncho por encima de la bata, calzado con sandalias, los pies abrigados con medias, las pantorrillas peludas a la vista y por supuesto llevando el termo y el mate. Camina unos pocos metros alejándose de la casa para ir al encuentro con su amigo. Ya al lado de su avión, lo destapa con cuidado y con cariño y en silencio se observan mutuamente.
-Hola Caleu, hermoso día verdad?
-Hola Pablín, así es.
Cierra sus ojos, inhala profundamente, abre sus brazos y exhala.
-¡Ahhhh! Que delicia. Sólo respirar este aire me da mucha paz.
-Veo esa paz en tu rostro, al igual que esa sonrisa. ¿Que hay en ti? ¿Qué sucedió?
-Sucedió que antes de venir encendí la compu, como siempre, sólo que buscando en una carpeta encontré un par de cosas que había escrito dedicado a quien fue mi chica, o mi compañera; uno de esos escritos era de lo maravillado que estaba con su belleza, el otro del amor que sentía por ella aunque la soltaba ya que nuestra relación había finalizado.
-Aha, ¿Y cómo te sentiste con eso?
-Creo que me sentí agradecido. Fue grato recordar esos momentos tan lindos que viví, esa intensidad, ese amor. No se, me parece raro.
-¿Raro? A mí me parece natural.
-Claro, lo que pasa es que vos también sos raro Caleu, por lo tanto lo natural tuyo sería raro.
-¡Qué!, ¿por tener una idea distinta que el común de la gente? Mirá, lo más común sería que recuerdes con el enojo que te conecta con lo que te separó, con los desacuerdos; o con la trizteza que te lleva a pensar en lo que no pudo ser. Pero, para mí lo natural es poder ver todo lo lindo que se vivió, valorarlo y atesorarlo, ya que seguramente hayan ocurrido muchos de estos momentos y es muy probable que si midiéramos los tiempos habría mucho más de vivencias lindas que feas. Por otro lado, ¿quién determinó que todas las relaciones tienen que ser para siempre?, ¿que hay de malo en una hermosa relación de unos meses, o de unos años o de 20 años?
-¿Sabés qué?, tenés razón, no hay nada de malo en ello, si no sería como decir que por que no continúa esa relación no existió o no fue buena, sería como negarla.
-Claro, me vas entendiendo.
-Sí, es tan común o tan fácil creer que por que no continúa una relación entonces nos equivocamos.
-¿Cómo vamos a habernos equivocado si en ese momento estuvo bien? Hoy tal vez veamos distinto pero hoy ya somos otros que en ese momento no éramos y vivimos cosas que aún no habíamos vivido.
-¿Sería como que el equivocarnos es posible mirando desde el presente hacia el pasado pero no es posible estando en ese momento pasado?
-Puede ser, no se si es aplicable a todo, pero a esto, definitivamente sí. Igualmente me parece que de alguna manera esto ya lo sentías, sólo que ahora está en palabras, digo esto porque ya sentías esa gratitud.
-Aha, no se, pero es una muy linda sensación esta que me deja el sentir gratitud. Gracias Caleu, disfruto mucho estas conversaciones. Bueno, nos vemos mañana, ahora tengo que salir.
Y así se fue, a emprender su día, pensando en que lindo espacio reflexivo se estaba armando con su amigo Caleu, y empezando a juzgar que había algo de sabiduría allí, sin tener claro si esa sabiduría estaba en Caleu o en el espacio de reflexión que hacían juntos.

jueves, 19 de octubre de 2017

Re-descubriendo a Caleu


Su vida había cambiado rotundamente, ahora tenía mucho espacio y tiempo para estar consigo mismo. Evidentemente estaba en una búsqueda, pero no sabía bien de qué. Sí sabía que algunas cosas que antes eran importantes para él, ya no lo eran, como tener un auto nuevo, o ganar una cierta cantidad de dinero o estar en el camino interminable de llegar a ser “exitoso”. Su vida ya había recorrido unos cuarenta y cuatro años, pintaba canas en su cabellera, algunas personas le decían señor, pero a él no le gustaba.
Esa tarde se encontró con un amigo que hacía rato no veía, no tuvo más que destaparlo y verlo, para que este encuentro sucediera.
- Hola Caleu, ¿cómo estás? Hace tiempo que no compartimos un rato juntos. Ahora me doy cuenta de que te extrañé.
-Hola Pablín, todo este tiempo he estado aquí. Me da alegría verte.
Pablo se sobresalta, es una verdadera sorpresa escucharlo, una mezcla entre susto y alegría. Hasta ahora era él el que había interpretado cosas que Caleu quería transmitirle, de alguna manera lo sospechaba pero nunca pensó que podrían dialogar con un avión así, claramente.
-¡Podés responderme! !Te estoy escuchando!
-Claro, lo que sucede es que ahora estás preparado para escucharme, no hay cambio en mí si no en ti, por lo tanto todo tu mundo cambia.
Sí, si que ha cambiado, puede darse cuenta de ello, y claro, su mundo también.
-Sí, es que a veces se me olvida y veo al mundo como algo que está fuera de mí, como algo que ya está hecho. Es que desde chico me han enseñado que el mundo es así, es algo que ya existe, algo que está lleno de cosas, animales y personas, que las cosas no tienen vida, a veces hasta las personas pasan a ser cosas y además se espera que uno haga ciertas cosas que deben hacerse por que alguna vez alguien lo habrá establecido así. Y así obtendremos la aprobación de la sociedad que nos está juzgando. Y siendo aprobados nos sentiremos amados. Pero hay un problema, y es que eso no es amor, más bien es manipulación.
-¡Pará!, respirá Pablín. El mundo es tuyo, y hay tantos mundos posibles como estrellas en el cielo.
Silencio.
-Sabés, una cosa Caleu, yo creí que mi vida ya estaba armada, encaminada, que corría sobre rieles.
-El ir sobre rieles puede resultar más seguro, más rápido o enfocado, pero vas hacia donde las vías te lleven, y vos sos piloto, ya experimentaste esa libertad que se siente al volar.
- Si, pero a veces me siento perdido y no se que es lo que quiero. Y hay ocasiones en que esto me angustia.
-¡Que bueno!
-¿¿¿Que bueno??? ¿Que tiene de bueno?
-Que ese es el comienzo, el verdadero comienzo de un gran viaje. Imaginate que vas a una ciudad, que nunca habías visitado, ¿sabés para dónde queda la plaza? O ¿ hacia que dirección hay que ir para llegar al banco?
- No, me sentiría perdido también.
- Por que es un terreno completamente nuevo, no uno que visitabas de vez en cuando. Es que, ¿acaso está mal sentirse perdido? ¿acaso está mal volver a comenzar?
- En la sociedad pareciera que sí. Pero se equivocan, y yo no estoy aquí, en esta existencia, para complacerlos a ellos. Yo estoy aquí para aprender algunas cosas y hacer mi propio camino.
- Bueno, ya hay algo que sabés entonces, que querés hacer tu propio camino.
- Sí, es cierto.
- Cuando uno está explorando en territorios nuevos puede vivir la incertidumbre que hay allí con la pesadez del temor o con la liviandad de la aventura. Sin embargo la incertidumbre es la misma, la forma de vivirlo está en uno. Aunque, pensándolo bien, hay un mundo en que la incertidumbre como entidad no existe y otro mundo paralelo en el que si existe.
- Esto me conecta con otra cosa, es algo que percibía, me sentía niño y no me gustaba la idea de crecer o de madurar, es que veía a los mayores y simplemente me parecían personas que dejaban de jugar, que dejaban de divertirse y que hacían lo “correcto”, y a veces ni siquiera eso correcto era propio sino lo socialmente correcto. Acabo de entender que son cosas distintas: crecer o volverse grande es inevitable, madurar no. Madurar sería como volverse grande (juntando experiencias) pero manteniéndonos niños. ¿No se por qué me aparece esto?
- ¿Será que pensabas que te estabas volviendo grande cuando en realidad estás madurando?
- Ja, puede ser. Gracias Caleu por esta charla, fue bueno descubrirte así. Nos vemos pronto.
Se fue pensando en todo lo que habían conversado, estaba en paz, liviano, sintiendo eso que siempre siente cuando está volando.

El piloto es el responsable (1º parte)

Yo personalmente entiendo al piloto asociado con un hacer, como alguien que ejecuta un verbo, que en este caso es el de pilotear. No es...