martes, 30 de noviembre de 2010

Un e-mail y un cuento.


Querido Pablo: despues de la amena charla del otro dia, al escucharte , me quedo una energía y ansias de volar, no se si para subirme a un ultraliviano ja, pero si y eso si, me transmitiste el entusiasmo la osadia de lo que se siente cuando uno se anima a escuchar los mas profundos deseos, aquellos que desafian las reglas de lo comun, aquellos proyectos extraordinarios, anhelos de despegar...y luego tu pagina, una declaracion "permitido volar" me suena a permitido soñar, permitido intentar salirse de lo comun, de la rutina; permitido intentar lo nuevo; permitido ser Yo con mis deseos, mis sueños, mi naturaleza.
Y...no morir en la pavada General un flagelo que corta las alas.
Aqui va un cuento para compartir contigo, espero te guste.
Un abrazo
Sandra

Los pavos no vuelan.
Cuentan de un paisano de Catamarca, que se encontró un huevo muy grande, nunca había visto nada igual. Decidió llevarlo a su casa.
-¿Será de avestruz?- preguntó su mujer.
-No, no, es demasiado abultado- dijo el abuelo.
-¿Y si lo rompemos?- propuso el ahijado.
-Es una lástima, perderíamos una hermosa curiosidad- respondió la abuela.
-Miren, ante la duda, se lo voy a colocar a la pava que está calentando los huevos, tal vez con el tiempo, nazca algo- afirmó el paisano.
Y así lo hizo.
Cuenta la historia que a los 15 días nació un pavito oscuro, grande, nervioso, que con mucha avidez comió todo el alimento que encontró a su alrededor. Luego miró a la madre con vivacidad y le dijo entusiasta:
-Bueno, ¡ahora vamos a volar!
La pava se sorprendió muchísimo de la proposición de su flamante crío y le explicó:
-Mirá, los pavos no vuelan, a vos te hace mal comer tanto y apurado.
Entonces, todos trataron de que el pavito comiera más despacio, el mejor alimento y en la medida justa. Pero el pavito terminaba su almuerzo o su cena, su desayuno o merienda y les decía a sus hermanos:
-¡Vamos muchachos, vamos a volar!
Todos los pavos le explicaban nuevamente: ´´los pavos no vuelan, a vos te hace mal la comida``
El pavito fue hablando más de comer y menos de volar.
Así creció y murió….. en la pavada general. Pero no era un pavo, era un cóndor. Había nacido para volar hasta los 7.000 metros. Pero como nadie volaba….
El riesgo de morir en la pavada general, es muy grande. Como nadie vuela…
Muchas puertas están abiertas porque nadie las cierra, y otras puertas están cerradas porque nadie las abre.
El miedo al hondazo, es terrible. Pero la verdadera protección está en las alturas, especialmente cuando hay HAMBRE DE ELEVACIÓN Y MUY BUENAS ALAS.

Gracias Sandra.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Vuelo definitivo.

Adiós tía querida, hoy emprendiste este vuelo definitivo, este vuelo que te transporta a otro lugar, hoy te liberaste del sufrimiento, lo necesitabas desesperadamente, ahora podés moverte libremente. Te veo en este momento, estas sonriente, esa carita que transmite amor, ternura, paz, alegría. Ojos llenos de felicidad. No puedo imaginarte de otra manera, no te conozco de otra manera.
El cielo sonríe al recibirte, al verte volar danzando en el aire, jugando y disfrutando de tu libertad. Paseas un rato haciendo vuelos rasantes, nos observas a todos, querés que estemos bien, y estamos bien, más allá de esta tristeza por tu partida, pensamos en la tía Chicha y en nuestras caras se dibuja una sonrisa.
Tía, quiero que te lleves contigo este enorme agradecimiento, por los momentos compartidos, por estar disponible para conversar, por ser generosa, por ser amable, por las oportunidades en que me has limpiado las gafas para que pueda ver mejor el camino, por alentarme en esas cosas que quiero ser y a veces no me animo, por tus postres, en definitiva, por ser como fuiste.
Esto ya lo dije una vez, fue a un amigo, y quiero decírtelo a vos tía: el cielo, con vos allá arriba, sin dudas va a ser un lugar mejor.

Te quiero, un abrazo del alma, buenos vuelos y cielos azules.

sábado, 9 de octubre de 2010

A un gran amigo piloto, que no conozco


Si hay algo que me gusta tanto como volar, es leer, sobre todo si está relacionado con el vuelo. El leer me transporta, es así que por ejemplo he estado en otros planetas, he hecho viajes espaciales, he estado en otros tiempos, he vivido aventuras, disfrutado de momentos, he compartido reflexiones, he volado en la 2º guerra, he cruzado E.E.U.U. en un biplano, en fin, montones de vivencias, de sensaciones, de emociones. Mientras estoy leyendo me pasa que disfruto, se me dibuja una sonrisa en la cara, me divierto, me rio, a veces a carcajadas. Eso que está escrito vuelve a ser vivido, pero esta vez por mí, eso que está escrito no muere nunca, simplemente puede que por un tiempo esté esperando ser leído nuevamente.
Ayer leí un libro, un libro que llegó justo en el momento oportuno, un libro que me llevó a volar un rato, cuando el yeso en mi mano izquierda, por una pequeña fisura, no me lo permitía. Este libro, no lo compré, este libro me lo regalaron, son estas cosas maravillosas que nos pasan a estos locos que volamos.
Este libro llega a mí de una manera muy particular, este libro me lo regala su autor, motivado por la lectura de este blog, de las palabras que he dejado aquí, intentando compartir esto que voy sintiendo.
Yo no creo en las casualidades, ni creo que sean cosas del destino, mi mirada es que vamos generando nuestro mundo, es mas, el mundo es plastilina que nosotros vamos moldeando.
Gracias Daniel Pereyra, por estos vuelos que he dado leyendo tu libro ´´Huellas en el aire``, gracias por compartirlos, acuerdo con lo que me pones en tu dedicatoria: ´´aún sin conocernos, puedo decir que tenemos muchas coincidencias``, gracias piloto de papel.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Siiiii, soy piloto.



Hoy, 21 de Septiembre de 2010 es un día maravilloso, hoy cierro una etapa, hoy luego del examen nos convertimos, junto con dos amigos, Enrique y Alan, en pilotos. Mi alegría es enorme, casi que no me entra, tengo una rara sensación, por un lado la paz que me da alcanzar algo tan querido, tan amado, tan deseado y por otro lado no puedo creerlo, quiero decir, ya está, entré esta mañana al aeródromo como alumno y cuando me fui, a la tarde, salió un piloto. Por supuesto que esto no sucede así porque sí, fueron dos años de preparación, de aprendizaje.
Lo que mas quiero hoy es agradecer, en primer lugar a mi Sensei, Sebastián, mi instructor, por los ratos vividos, por lo que nos hemos divertido, por ejemplo la rutina de probar el intercom (hooola sssi, ssssi,hoooola, uno dossss, uno dosss), por enseñarme un vuelo seguro, responsable, por la confianza depositada, por aguantarse al principio esos vuelos horrorosos sin agarrar la palanca de mando, por festejar conmigo cuando las maniobras salían hermosas, por mostrarme qué faltaba cuando algo no salía, sobre todo por enseñarme a volar, nada menos que a volar, lo que hoy es mi pasión. Sensei, arigató shi mas da.
A mi media naranja, Mariana, que me banca todas mis locuras y no solo las banca si no que encima me apoya y estimula, es mi compañera del alma, mi socia en la vida, la madre de 2 de mis hijos y proximamente mi esposa.
A Matías, por compartir varios vuelos y también varias enseñanzas, además esta es la persona que durante todo este proceso me daba pilas y ponía su esfuerzo para que yo pudiera hacer realidad el tener mi ultraliviano.
A Enrique y Alan por compartir nuestras experiencias y de esa manera tener otra forma de aprendizaje, los ratos de mates, facturas y manuales en la casa del viejito y todos los domingos de hangar.
Y al grupo de pilotos de Poblet que vinieron especialmente un martes al mediodía para compartir el momento y darnos la bienvenida a nosotros, los nuevos pilotos, se notaba la alegría en ellos. Uno de ellos me dijo: ´´Pablo, a partir de ahora sos una persona libre, libre de verdad`` , creo que se necesita volar para entender plenamente lo que me estaba diciendo. Este grupo de personas, no son personas normales, algo les pasa, algo los hacen distintos y yo me siento orgulloso de pertenecer a este grupo.

Ahora una nueva etapa, nuevos vuelos, travesías, aventuras y yo acá, feliz y amando la incertidumbre de lo que vendrá.



miércoles, 25 de agosto de 2010

¿Vuelo soñado o sueño volado?

Era un día hermoso, no importaba si se veía el sol o si estaba nublado, si hacía calor o hacía frío, estaba en el aeródromo, al lado del hangar, dándole de comer al Flyer, preparándolo para salir a volar, y esto es lo que hacía que el día fuera hermoso.
Despegamos, nuevamente esta sensación que invade mi cuerpo, paz, alegría. Aquí estoy, en el cielo otra vez. Pretendo estar aquí a cada rato, venir a este mundo de libertad, donde no hay límites si no infinitud.
En medio del vuelo, unos bañados atraen mi atención, reduzco la potencia y pierdo altura, despacio voy bajando, cada vez mas cerca, estoy ahora a 1 metro sobre el agua, me mantengo a esta altura y vuelo, me dejo llevar por este paraíso, siento el olor de la naturaleza, esa mezcla de olores a agua, tierra y fresca vegetación, puedo observarlo todo, arbustos, plantas, agua, veo varias aves, están allí, posando. Un nido, realmente grande, sobre unos juncos, es una cigüeña, está cuidando sus huevos, son enormes, ella no se mueve de su casa, paso muy cerca, pareciera que podría tocarla. Una pareja de carpinchos me descubre invadiendo su terreno, corren un poco, se paran, me miran, los miro, nos entendemos, continúan con su camino y se sambullen al agua. El bañado se convierte en un arrollo, que serpentea en el medio del campo y yo sobre él, juego a que sigo su forma, suspendido en el aire, divirtiéndome, volviendo a ser chico, disfrutando, admirando la belleza de lo simple, de lo natural.
Luego de estos 10 minutos de placer máximo, retornamos, mas potencia y a ganar altura, estoy perdido en el cielo, decido apuntar al norte y en algún momento me cruzare con la ruta sobre el suelo que será mi guía para llegar.
Estoy pleno, vuelos así no hay todos los días.
¿Volé o soñé? De todas formas fue maravilloso.

jueves, 5 de agosto de 2010

En la radio

El sábado 17 de este mes estuvimos como invitados en el programa Reencuentro que sale en FM Fundación (104.1MHz o www.fmfundacionlaplata.com.ar), allí estuvimos presentes Enrique, Martín, Matías, Jorge (el conductor del programa) y yo. Compartimos una hora, donde nos divertimos mucho, contamos que eran los ultralivianos, como fué que nació nuestra pasión por el vuelo y más. Si querés escuchar como salió aquí dejo la grabación.

jueves, 15 de julio de 2010

¿Somos uno al volar?

Domingo a la tarde en el aeródromo, llega el Flyer y Matías me dice: ´´Dale, chequealo que salís vos``.
Chequeo, todo en orden. A la pista. Despegamos, ascendemos hasta los 500 pies, dibujamos unos círculos perfectos por ambos lados sobre un molino. Ascendemos un poco más, a 700 pies. Hacemos un 180, esto es: cortar motor cuando estás paralelo a la pista, y hacer los virajes para posar las ruedas justo sobre la pista (salió hermoso). Despegamos nuevamente y una vez arriba:
Sebastián: Ahora vamos a hacer una emergencia, pero distinta a las que tantas veces hemos practicado. La situación es esta: estás exactamente como estás ahora, pero se rompe la palanca de mandos.
Yo: .Uhh!
Sebastián: si, así que soltá la palanca. ¿Qué hacemos, como podes pilotearlo?
Yo: Nos tiramos, ¿estaremos muy alto? (obviamente broma)
Sebastián: Jajaja. Dale, ¿como hacés?
Yo: con el trim regulo la velocidad, con el acelerador la altura y con los pedales hacemos los virajes.
Sebastián: muy bien Pablo, entonces dale, hacete el circuito y vamos a aterrizar.
Hacemos el circuito, el Flyer vuela y me responde, su ser se junta con el mio, parece saber a donde quiero llevarlo. Sin embargo hacer los virajes solo con los pedales se siente raro, cuando lo hago descender reduciendo la potencia primero cabecea y luego se acomoda, la tentación por agarrar la palanca de mandos es grande, encima la veo que está ahí, disponible, esperándome, preguntándose ´´¿Qué estás haciendo?``. Me suelto y acepto que este vuelo va a ser diferente, me adapto a algo desconocido, en fin, también para el Flyer es una experiencia fuera de lo común, pero siento que cree en mí, que confía en lo que hago y deja que lo guie.
Sebastián: ahora que estás bien cerquita del suelo agarrá la palanca y ponelo en la pista. Viste que se puede volar incluso sin la palanca de mandos.
Yo: Guau! Esto estuvo muy bueno. Groso.
Voy viendo en volar muchas enseñanzas de vivir, esto de salir de lo establecido, de permitirme dejar de querer controlar la situación y dedicarme a estar presente, a sentir, a ser yo.

lunes, 31 de mayo de 2010

Con los pies en la tierra.

Volar es hermoso, me libera, me da otra perspectiva del mundo, me muestra la simpleza, la enormidad. Me da paz pues las conversaciones internas se apagan. Es puro placer que alimenta mi ser.

Ahora bien, no todo es maravilloso, también tiene sus cosas frustrantes y esto es lo que estoy viviendo hoy: llevo tres, o tal vez cuatro semanas sin poder volar, ya no sé ni el tiempo transcurrido.

Extraño ese rato de hangar, los mates con amigos, las bromas, subirme un ratito al monoplaza imaginando las travesías que vendrán. El chequeo, el momento del toqueteo con el avión, pasar mis manos por las alas, sentir la tela; por la hélice, por toda su estructura, disfrutando de sentirlo, cuando termino, mirar y oler mis manos. Extraño esas sensaciones en el momento de despegar, o la del momento de aterrizar, o cuando el viento me zamarrea un poco para que no me olvide que estoy en el aire, que no hay certezas, y que vale la pena.

Atado, con los pies en la tierra, siento esa terrible necesidad de estar allá arriba.

QUIERO VOLAAAAAAAAAAAAAAAR!!!!!!!!!!!

martes, 4 de mayo de 2010

Así lo siento


Encontré este texto en internet con el que me siento identificado, lo comparto pues refleja lo que sentimos varios de estos locos que volamos.


SER PILOTO ES ...

Existen dos variedades de pilotos, aquellos que llevan en su sangre la necesidad de volar por la misma razón que necesitan dormir, comer o respirar y aquellos que lo hacen simplemente por tarea, por obligación o porque no tienen otra alternativa. Los últimos, usualmente llegan a la profesión por casualidad u otra forma no planeada.
Los primeros, frecuentemente tienen la inquietud desde la niñez cuando veían en los aviones algo notable, místico, sublime quizás. Muchos de estos empezaron de pequeños a construir modelos de aeroplanos o acumulando fotos, pósters o cualquier otra colección con motivos aéreos. Conocían las especificaciones y datos de cualquier avión con lujo de detalles. Cuando crecen y tienen la fortuna de realizar su sueño de niñez, disfrutan enormemente su trabajo, se sienten (y son) los hombres más afortunados del planeta. “Los Pilotos son una clase aparte de humanos, ellos abandonan todo lo mundano para purificar su espíritu en el cielo, y únicamente retornan a la tierra después de recibir la comunión de lo infinito.” Este grupo conoce la diferencia entre volar para subsistir y subsistir para volar. La aviación les enseña orgullo como también humildad y, a pesar de que volar es un hechizo, ellos caen voluntariamente víctimas de su maleficio. Cuando en tierra, y durante días soleados, observan continuamente el firmamento añorando estar allí. Durante días lluviosos y nublados, recrean los procedimientos de vuelo en sus mentes.
El piloto sabe que el mejor simulador de vuelo está en él mismo, en su imaginación, en su actitud; porque la mente del piloto está siempre accesible a elementos nuevos y comprende que para volar necesita creer en lo desconocido. No obstante, los pilotos son hombres lógicos, calmados, disciplinados, que por necesidad precisan de pensar claramente, pues de otra manera se arriesgan a perder violentamente la vida.
Al sentarse en la cabina, el verdadero piloto no ata su cuerpo al cuerpo del avión, todo lo contrario, a través del arnés él amarra el avión a sus espaldas, a su completa anatomía. Los controles de la aeronave pasan a ser una extensión de su persona. Esta simple acción une al hombre y al aparato en la simetría de una sola entidad, en una mezcla única e indescifrable. Cada vibración, cada sonido, cada olor tiene sentido, y el piloto los interpreta apropiadamente. No hay duda de que el motor es el corazón del avión, pero el piloto es el alma que lo gobierna. Los pilotos no ven a sus objetos de afección como máquinas, todo lo contrario, son formas vivientes que respiran y poseen diferentes personalidades. Hay momentos en que dialogan y hasta riñen con ellos. Estos seducidos mortales perciben a los aviones con dotes de belleza incondicional.
Porque nada estimula más los sentidos de un aviador que la forma exquisita de una aeronave. No lo pueden evitar, están infectados por el sortilegio y vivirán el resto de sus vidas cautivadas por el embrujo de su belleza.
Para el piloto, percibir un avión es como encontrar un familiar perdido, una y otra vez. Cuando el destino trágico muestra su inexorable presencia y hay vidas que se pierden en infortunios aéreos, la esencia del piloto se entristece por lo acontecido. Más no podrá evitar, quizás por un infinitesimal segundo, que la sombra de su pensamiento se remonte al aparato y un golpe de aflicción, por el “amigo” caído, le sea inevitable.
Para el aviador, el sonido de pistones es una espléndida sinfonía, el sonido de un jet la síntesis de la fuerza. Aviones peligrosos no existen, solamente no pilotados adecuadamente. Para él, los aeropuertos son altares del talento humano, allí se realizan diariamente los desafíos y milagros frente a la energía de la naturaleza y la fuerza de la gravedad. Son lugares sagrados donde el ritual de volar se exalta y se glorifica, de donde caminos y fronteras se contraen y el mundo empequeñece. En los que igual se llora de alegría que de tristeza. En donde nacen esperanzas y sucumben ideales. En los que se evocan sitios lejanos y se añoran ausentes queridos. En donde en el sonido del silencio habitan los recuerdos y las hazañas de gigantes.
En el aire el piloto está en su elemento; es su hogar es allí donde él pertenece. Es allí donde él logra liberarse de las esclavitudes que lo sujetan a la tierra. Es un obsequio de los dioses y el aviador lo acepta con respeto y alegría. Este privilegio le permite escalar las prodigiosas montañas del espacio y alcanzar dimensiones en el firmamento que otros mortales no han alcanzado. Este regalo le permite apreciar la perfección del Creador y la absurda pequeñez de los humanos. Le permite, igualmente, reconocer que nadie ha visto la montaña hasta que ve su sombra desde el cielo.
Distinguir una persona que ha ofrecido su alma a la aviación es fácil: en una muchedumbre, cuando un avión pasa, su mirada se tornará inmediatamente al firmamento buscándolo, y no descansará hasta hacer contacto visual con el objeto de su distracción; no importa cuántas veces haya visto el mismo avión, es preciso verlo. Es algo inconsciente y se origina espontáneamente.
Los pilotos quizás puedan explicar los elementos físicos del vuelo, pero describir lo que ocasiona a su existencia es imposible. Porque explicar la magia de volar está más allá de las palabras…

“Papá, dejé mi corazón allá arriba.” Francis Gary Powers, famoso piloto de la USAF, derribado sobre la Unión Soviética en 1.960, describiendo su primer vuelo a la edad de 14 años.

domingo, 28 de marzo de 2010

EAA 29ª Convención en vuelo

Estuvimos presentes en la 29ª Convención de la EAA, fuí con mi hijo, que quedó fascinado. Era un mundo de gente, todo un evento, muchos aviones para ver y un show acrobático impresionante. Aquí van algunas fotografías de máquinas voladoras y un videito.
Espero lo disfruten como lo hemos disfrutado nosotros.















Viento cruzado

Un día, hace un par de meses, me toco aterrizar con viento cruzado a 90º, realmente se generó una dificultad para mí. Hicimos 3 o 4 aterrizajes, 2 de ellos tuve que abortarlos y subir nuevamente, hacer el circuito y vuelta a intentarlo.
Fue algo así: ya estando en inicial, voy descendiendo hacia la pista, pero no la veo en el frente, la veo por el costado haciendo un ángulo de 35 o 40º con respecto a la nariz del Flyer, por la corrección de deriva ocasionada por el viento. Una vez que estoy bien cerquita del suelo, piso pedal para enderezar el Flyer, y en cuanto se endereza estoy fuera de la pista, el viento me sacó, potencia y arriba. Sebastián, mi instructor me dice: ´´tenés que bajar mas el ala que da al viento``.
Segundo intento, con el ala un poquito mas abajo, pero al final estoy fuera de la pista y nuevamente escape.
Sebastián me propone hacer uno él para que yo observe, cuando llegamos a ese momento de darle pedal para enderezar , baja el ala a 20 cm del piso, un aterrizaje de lujo, y me dice: ´´ves que se puede bajar mas el ala, sin temores, vos le decís al avión lo que tiene que hacer``
Voy por mi tercer intento y aterrizo, pero la verdad no fue un lindo aterrizaje.
Me quedé con un poco de enojo y frustración, tan lindos que me salen los aterrizajes sin viento, o con viento frontal y en estas condiciones no podía hacerlo bien. Cuando llego a casa programo el simulador de vuelo en la compu, y le pongo viento cruzado a 90º, si bien no es lo mismo, ni se le acerca, es lo que tengo para practicar todos los días, y de todas formas los primeros resultados eran los mismos que en la realidad.
En los siguientes vuelos no tuvimos viento cruzado, hasta que llegó el día que yo esperaba, viento cruzado y fuerte.
Sebastián me dice: -hoy está bastante feo.
A lo que yo contesto: -es justo lo que estaba esperando.
Ya el despegue fue movido y arriba, a 500 pies, bastante turbulento. Damos unas vueltas, hacemos un poco de coordinación, un giro alrededor de un molino, unas ``s´´ sobre un camino. Hacemos el circuito para aterrizar. Nuevamente estoy en esta situación, descendiendo hacia la pista, corrigiendo la deriva, esta vuelta la pista la veo mas de costado, formando un angulo de 45º con respecto a la nariz. El viento es mas fuerte que en la anterior oportunidad. Me acerco al suelo, ahora es el momento, con decisión y firmeza, convencido de que ahora lo hago bien, piso el pedal, bajo el ala, primero toca la rueda derecha (de donde viene el viento), luego la izquierda y luego la de nariz. Un aterrizaje excelente. Y por supuesto viene el: ``Yahooooooo´´.
Luego me puse a pensar: ¿cuantas cosas en nuestra vida son vientos cruzados?, ¿como las vivimos?, ¿nos quedamos en el enojo o seguimos adelante? ¿nos preparamos y practicamos?, ¿lo intentamos nuevamente?, ¿nos permitimos equivocarnos?. La vida es para disfrutarla y estas cosas que nos suceden son para aprender.

jueves, 21 de enero de 2010

1º vuelo solo






Es miércoles 20 de enero, mediodía, suena The Doors en mi celu, avisándome que entraba un mensaje:
Matías: -¿querés volar hoy?
Mi respuesta: si, ¿a qué hora?
Matías: a las 17.
Yo: allí estaré.

Habían pasado 2 domingos sin que pudiera volar por el clima, tenía una necesidad terrible de estar allá arriba, se me hace imprescindible, como el celular que lo cargas un par de horas y te dura un par de días, yo necesito volar los domingos una hora y el efecto de felicidad, paz y completud me dura toda la semana.
Llego al aeródromo, luego de visitar algunos clientes, y cambio mis zapatos, pantalón y saco por sandalias, bermudas y remera, unos mates y a la espera de mi turno conversando en la ronda con otros alumnos y pilotos, ahora amigos.
Me toca mi turno de volar. Luego del chequeo salimos con Sebastián, mi instructor. Despegamos por cabecera 03 y ya arriba en cuanto pasamos la cabecera 21, escucho: emergencia y Sebastián que reduce la potencia. Nariz bien abajo, mantengo la velocidad y ya cerca del suelo escucho:

Sebastián: muy bien, ponele gas. ¿Estás despabilado?
Yo: ya lo creo, ¿va a ser así? ¿De entrada nomas?
Risas.

Primer aterrizaje, hermoso. Luego probamos quedarnos sin potencia en el despegue pero a 2m. de altura y luego arriba.

Sebastián: vamos para inicial que tengo que ir al baño
Yo: ¿enserio?
Sebastián: no aguanto más.

Segundo aterrizaje también hermoso.

Sebastián: apagá, volamos 20 minutos.
Yo: que, ¿cortamos acá?
Sebastián: no, quedate que voy al baño y vuelvo.

En eso vienen Matías y Enrique, ponen un contrapeso en el asiento del instructor y me dicen: vas a volar solo pibe.
Guau. No puedo creerlo. Entre como un caballo. Si bien sabía que era algo que tenía que suceder en cualquier momento, me agarraron totalmente desprevenido. Mi alegría es inmensa: Mi primer vuelo solo. Volvió Sebastián me dio algunas instrucciones y a la pista.
Chequeo, todo en orden. Ocupo posición en cabecera 03. Potencia al máximo, 40 millas, rotamos, el Flyer y yo, solos por primera vez. Ascendemos hasta los 500 pies. Paso por la vertical. Hago un poco de coordinación. Mi sonrisa es más grande que mi cara. Veo un árbol inmenso allá abajo, dibujo un círculo alrededor con el Flyer. Este es uno de los momentos más importantes de mi vida. Mis ojos se transforman en una cámara que registra todo lo que sucede. Acá arriba es hermoso. Miras un árbol: es hermoso, ves unas vacas: son hermosas, ves el diseño del terreno: es hermoso, los colores: hermosos. Esta el Flyer, el cielo y yo, no existe nada más. No sé qué clase de magia hay acá arriba, pero sé que quiero estar acá. Me dirijo hacia inicial y hago un aterrizaje de lujo y grito con toda la fuerza de mis pulmones: Yaaaahuuuuuuuuuu!!!!!!!!!!
Cuando llego al hangar me están esperando para el festejo: saludos, felicitaciones, abrazos y barro, mucho barro.
P.D.: Gracias por este momento vivido.








sábado, 2 de enero de 2010

Deseos para el 2010

Hoy es el primer día del 2010, reflexiono sobre mi 2009, fue un año realmente bueno, un año de crecimiento, un año de aprendizaje, un año de aporte a la sociedad, un año donde descubrí mi pasión por volar, un año en el que conocí nuevas personas e hice nuevas amistades, un año importante para mi vida, por esto es que quiero agradecer a todos los que fueron parte y compartieron algún momento conmigo.
El 2010 comienza hoy y lo hacemos cada uno de nosotros, todos, con nuestras elecciones. Tenemos el poder de transformar el mundo que nos rodea. Existe un espacio entre cada estimulo y la respuesta, y en ese espacio esta nuestra elección, en ese espacio esta nuestro poder de cambiar el mundo.
Para este año lo que deseo realmente es que te des cuenta de que vos haces tu 2010, que vos tenés el poder de elegir, que vos podes ser parte del cambio y que tengas el coraje para decidir ser mas grande de lo que ya sos.
Un abrazo del corazón.
Pablo Busse.

Un día durante el invierno.

Había amanecido solo un par de horas atrás, el día estaba completamente despejado, como suele suceder allí en Traslasierra. Todavía est...