jueves, 21 de enero de 2010

1º vuelo solo






Es miércoles 20 de enero, mediodía, suena The Doors en mi celu, avisándome que entraba un mensaje:
Matías: -¿querés volar hoy?
Mi respuesta: si, ¿a qué hora?
Matías: a las 17.
Yo: allí estaré.

Habían pasado 2 domingos sin que pudiera volar por el clima, tenía una necesidad terrible de estar allá arriba, se me hace imprescindible, como el celular que lo cargas un par de horas y te dura un par de días, yo necesito volar los domingos una hora y el efecto de felicidad, paz y completud me dura toda la semana.
Llego al aeródromo, luego de visitar algunos clientes, y cambio mis zapatos, pantalón y saco por sandalias, bermudas y remera, unos mates y a la espera de mi turno conversando en la ronda con otros alumnos y pilotos, ahora amigos.
Me toca mi turno de volar. Luego del chequeo salimos con Sebastián, mi instructor. Despegamos por cabecera 03 y ya arriba en cuanto pasamos la cabecera 21, escucho: emergencia y Sebastián que reduce la potencia. Nariz bien abajo, mantengo la velocidad y ya cerca del suelo escucho:

Sebastián: muy bien, ponele gas. ¿Estás despabilado?
Yo: ya lo creo, ¿va a ser así? ¿De entrada nomas?
Risas.

Primer aterrizaje, hermoso. Luego probamos quedarnos sin potencia en el despegue pero a 2m. de altura y luego arriba.

Sebastián: vamos para inicial que tengo que ir al baño
Yo: ¿enserio?
Sebastián: no aguanto más.

Segundo aterrizaje también hermoso.

Sebastián: apagá, volamos 20 minutos.
Yo: que, ¿cortamos acá?
Sebastián: no, quedate que voy al baño y vuelvo.

En eso vienen Matías y Enrique, ponen un contrapeso en el asiento del instructor y me dicen: vas a volar solo pibe.
Guau. No puedo creerlo. Entre como un caballo. Si bien sabía que era algo que tenía que suceder en cualquier momento, me agarraron totalmente desprevenido. Mi alegría es inmensa: Mi primer vuelo solo. Volvió Sebastián me dio algunas instrucciones y a la pista.
Chequeo, todo en orden. Ocupo posición en cabecera 03. Potencia al máximo, 40 millas, rotamos, el Flyer y yo, solos por primera vez. Ascendemos hasta los 500 pies. Paso por la vertical. Hago un poco de coordinación. Mi sonrisa es más grande que mi cara. Veo un árbol inmenso allá abajo, dibujo un círculo alrededor con el Flyer. Este es uno de los momentos más importantes de mi vida. Mis ojos se transforman en una cámara que registra todo lo que sucede. Acá arriba es hermoso. Miras un árbol: es hermoso, ves unas vacas: son hermosas, ves el diseño del terreno: es hermoso, los colores: hermosos. Esta el Flyer, el cielo y yo, no existe nada más. No sé qué clase de magia hay acá arriba, pero sé que quiero estar acá. Me dirijo hacia inicial y hago un aterrizaje de lujo y grito con toda la fuerza de mis pulmones: Yaaaahuuuuuuuuuu!!!!!!!!!!
Cuando llego al hangar me están esperando para el festejo: saludos, felicitaciones, abrazos y barro, mucho barro.
P.D.: Gracias por este momento vivido.








1 comentario:

  1. Hola Pablo!

    Muy buen relato! Si hasta vivi los nervios del vuelo solo!!!!!

    Que bueno que haya gente que comparta la pasion del vuelo y de contar a los demás esa hermosa aventura.

    Ha sido un gran honor para mi que me cuentes que queres hacer algo similar a lo que planteo en mi blog "Desde el Paramotor" (http://desdeelparamotor.blogspot.com) y desde ya conta con cualquier ayuda que te pueda dar al respecto.

    Un abrazo y quedamos en contacto.

    Edwin Harvey
    Corrientes - Argentina
    edwin.harvey@gmail.com

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