jueves, 15 de julio de 2010

¿Somos uno al volar?

Domingo a la tarde en el aeródromo, llega el Flyer y Matías me dice: ´´Dale, chequealo que salís vos``.
Chequeo, todo en orden. A la pista. Despegamos, ascendemos hasta los 500 pies, dibujamos unos círculos perfectos por ambos lados sobre un molino. Ascendemos un poco más, a 700 pies. Hacemos un 180, esto es: cortar motor cuando estás paralelo a la pista, y hacer los virajes para posar las ruedas justo sobre la pista (salió hermoso). Despegamos nuevamente y una vez arriba:
Sebastián: Ahora vamos a hacer una emergencia, pero distinta a las que tantas veces hemos practicado. La situación es esta: estás exactamente como estás ahora, pero se rompe la palanca de mandos.
Yo: .Uhh!
Sebastián: si, así que soltá la palanca. ¿Qué hacemos, como podes pilotearlo?
Yo: Nos tiramos, ¿estaremos muy alto? (obviamente broma)
Sebastián: Jajaja. Dale, ¿como hacés?
Yo: con el trim regulo la velocidad, con el acelerador la altura y con los pedales hacemos los virajes.
Sebastián: muy bien Pablo, entonces dale, hacete el circuito y vamos a aterrizar.
Hacemos el circuito, el Flyer vuela y me responde, su ser se junta con el mio, parece saber a donde quiero llevarlo. Sin embargo hacer los virajes solo con los pedales se siente raro, cuando lo hago descender reduciendo la potencia primero cabecea y luego se acomoda, la tentación por agarrar la palanca de mandos es grande, encima la veo que está ahí, disponible, esperándome, preguntándose ´´¿Qué estás haciendo?``. Me suelto y acepto que este vuelo va a ser diferente, me adapto a algo desconocido, en fin, también para el Flyer es una experiencia fuera de lo común, pero siento que cree en mí, que confía en lo que hago y deja que lo guie.
Sebastián: ahora que estás bien cerquita del suelo agarrá la palanca y ponelo en la pista. Viste que se puede volar incluso sin la palanca de mandos.
Yo: Guau! Esto estuvo muy bueno. Groso.
Voy viendo en volar muchas enseñanzas de vivir, esto de salir de lo establecido, de permitirme dejar de querer controlar la situación y dedicarme a estar presente, a sentir, a ser yo.

Un día durante el invierno.

Había amanecido solo un par de horas atrás, el día estaba completamente despejado, como suele suceder allí en Traslasierra. Todavía est...