domingo, 13 de febrero de 2011

Caleu, compañero de vuelo.


Suena el despertador con una canción de The Doors, son las 6:15. Me levanto, me visto, me lavo la cara y me voy para el aeródromo, allí me está esperando Caleu. Quiere volar, no le alcanzó con carretear un poco en la pista, la última vez que carreteamos lo hicimos haciendo willy y se decidió por pegar un salto, y aunque sea por pocos segundos voló.
Compré a Caleu los primeros días de enero, pero por distintas circunstancias hasta hoy no hemos volado. En este tiempo nos hemos amigado, y todos los fines de semana lo puse en marcha esperando ansiosamente el momento de volar, estuvo mucho tiempo guardado, hace un buen rato que no vuela.
Llego al hangar, lo despierto a Caleu y afuera, hacemos combustible, chequeo, en marcha y arriba, me doy cuenta que está tan contento como yo. Carreteamos hasta la pista, ocupamos posición, potencia y comenzamos a movernos. Pronto la pista de césped se libera de nosotros, estamos en el aire.
Ascendemos, hacemos un viraje, luego otro hacia el otro lado, distinguimos un molino y allí fuimos para dibujar un círculo perfecto en el cielo con el molino como centro. Me muestra la suavidad de sus comandos, responde rápido, pero sereno. Realmente vuela hermoso.
El cielo esta cubierto, al norte se ve la ciudad de La Plata, mucho cemento para mi gusto, al noreste, el río y al sudeste se ve niebla. Las nubes comienzan a abrirse y a través de los huecos pasa la luz del sol. Miro hacia abajo, el suelo está en partes mas oscuro y en otras iluminado por el sol, como si le hubiésemos puesto un colador y la luz pasara a travez de él. Mientras disfruto de la imagen, se ilumina la nariz de Caleu y entonces comenzamos a jugar a entrar y salir de espacios iluminados, pasa el tiempo, estamos los dos felices.
Luego de seguir dando vueltas nos decidimos por bajar, vamos hacia la pista y comenzamos a descender, el contacto con el césped fue impecable, muy suave, nos cuidamos mutuamente. Llegamos frente al hangar, detengo el motor, me quedo arriba de Caleu, no quiero bajar. Lo mimo un poco.
-Lo pasamos lindo Caleu, acostúmbrate, a partir de ahora comenzarán nuestras aventuras.

5 comentarios:

  1. Mas contento que perro con dos colas! Felicitaciones :-)

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  2. muy linda historia gracias por compartirla,saludos

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  3. Gracias a ambos me alegro que haya gustado y sí Lucas es como vos decís, mas contento que perro con dos colas. Un abrazo.

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  4. Qué disfrutes tus vuelos junto a Caleu!

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El piloto disfruta del vuelo. (Cap. 3 del libro que estoy escribiendo)

Si me pregunto ¿qué encuentro en el vuelo?, o ¿qué es lo que hace que me guste volar?, me conecto rápidamente con placer y disfrute...