viernes, 6 de mayo de 2011

Volando entre cliente y cliente






Jueves hermoso en la ciudad, el cielo celeste, poquito viento del sur, buena temperatura. Aquí abajo está bárbaro. ¿Cómo estará arriba?
Normalmente arranco mi trabajo luego de dejar los chicos en la escuela, 13hs, y hoy no era la excepción. Primer cliente en Berisso, segundo cliente en La Plata, tercer cliente en Ensenada, digamos que hoy no pude optimizar distancias. Ya siendo las 15:40 me siento en una cafetería con conexión a internet para pasar mi pedido a la empresa, cosa de 10 minutos. Miro la hora nuevamente, mi próximo cliente es a las 18:30 y a los chicos tengo que buscarlos a las 19:15, me queda el tiempo justo para ir con Caleu a volar un ratito.
Llego al aeródromo, le saco todas sus fundas, hacemos combustible, chequeo y fuera. Sí, como pensé antes, arriba también está hermoso, más hermoso. No es que abajo no estuviera en paz, pero la paz que se consigue aquí arriba no tiene igual. Simplemente vuelo, el aire se desliza por mi cara, por mis manos, pequeños trozos de cielo que limpian el alma. Respiro hondo, puedo oler la presencia del campo desde aquí. Distingo un arroyo y voy para allá, me llama y yo lo sigo. Él se transforma y ahora es una pequeña laguna. Solo me quedo arriba, mirándola desde todos los ángulos. Con Caleu hacemos unos giros bien escarpados. La laguna sigue ahí abajo. Simplemente disfrutamos de la presencia del otro. La laguna, Caleu, yo, silencio, armonía, placer. Todos presentes.
¿Será que este es mi lugar en el mundo? ¿Aquí, entre el cielo y la tierra? ¿Todos encuentran su lugar en el mundo, el lugar en que uno se conecta consigo mismo? Si no lo encontraron, ¿lo están buscando? Si no lo están buscando, ¿qué les está faltando para ponerse a buscarlo ya? ¿Para qué postergar? En fin, algunas preguntas.
Ya de regreso, un aterrizaje muy lindo y suave, giramos para dirigirnos al hangar y noto que Caleu está pesado, un poquito más de potencia, pero no, está pesado. Corto motor y bajo a mirar, la rueda de nariz está totalmente en llanta. Así que el tramo desde la pista hasta el hangar lo hago empujando a mano a Caleu, manteniendo la rueda en el aire.
Ja, vos sí que sos mimoso Caleu. Un rato me llevaste vos, ahora me toca llevarte a mí.

8 comentarios:

  1. La pregunta obligada es: Fuiste a ver a tu cliente todo transpirado? :)

    ResponderEliminar
  2. Jajaja, no, al final el último cliente me llamó para que lo visite el sábado. Pero igual hubiera ido.

    ResponderEliminar
  3. Qué bueno!!! vos sabés que tengo un cuento que describe más o menos lo mismo??? y eso que yo nunca pilotié un avion... bueno, estuve de pasajera, pero nada como esta experiencia que relatas.
    Evidentemente somos criaturas del aire...

    ResponderEliminar
  4. Que bonito relato y con la pasión con que lo describes!
    un saludo muy especial desde Colombia hermano del aire!
    Andres Hoyos
    Aerosport

    ResponderEliminar
  5. Chinchiya, ¿casualidad? ¿tendrá eso algo que ver con que seamos mutuamente nuestros buddy coach? Gracias por el comentario, un abrazo.

    ResponderEliminar
  6. Gracias Andres Hoyos, me alegra que te haya gustado, un saludo a todos los hermanos del aire de Colombia.
    Un abrazo, buenos vuelos y cielos azules.

    ResponderEliminar
  7. Me gusta tu pasión y tu expresiones. Son muy sentidas y sumamente agradables para la lectura. Excelente descripción física y espiritual de la necesidad de volar que el hombre ha perseguido desde los tiempos más remotos.
    Ahora pensá: En cierta forma, no tenés la misma pasión por volar y escribir que Antoine de Saint Exupery?...a ver para cuándo una novelita, como "El gauchito", o el "Chaboncito", o el "Gurisito" para ser más autóctono, no?...En serio felicitaciones y dale siempre para adelante...o para arriba, qué se yo!!

    ResponderEliminar
  8. Guau, muy halagador Aníbal, no será mucho. Che enserio gracias, me alegra saber que lo poquito que escribo sea recibido de esta manera, gracias nuevamente. Y me encantaría concretar esa sugerencia, todo a su momento, por ahora solo voy aprendiendo a ponerle palabras a lo que voy sintiendo. Un abrazo Aníbal.

    ResponderEliminar

Dejame aqui tu comentario.

El piloto disfruta del vuelo. (Cap. 3 del libro que estoy escribiendo)

Si me pregunto ¿qué encuentro en el vuelo?, o ¿qué es lo que hace que me guste volar?, me conecto rápidamente con placer y disfrute...