lunes, 21 de enero de 2013

Volando con amigos de alas propias



Son las 7:30am de un jueves de diciembre, pienso que va a ser un lindo vuelo, quiero que así sea, ya que por 25 o 30 días no voy a volar nuevamente por que estaré lejos.
            Despegamos, Caleu también quería volar, el viento está un poco cruzado a la pista, ascendemos, practicamos algunos giros con un molino de referencia y luego unos giros escarpados.
Cuando observamos, allí nomás, cerquita, teníamos compañía, un carancho volando, planeando, haciendo giros, aprovechando el viento y las térmicas. Con Caleu nos acercamos, como pidiendo permiso para jugar. Y así fue, comenzamos con el juego, el carancho gira lentamente hacia la izquierda, seguimos su giro, siempre quedando a su lado y un poquito atrás. Ahora giro y abajo, lo seguimos. Hacia el otro lado y arriba, lo seguimos pero quedamos más abajo, recuperamos posición. Estamos lado a lado, el carancho me mira, con su majestuosidad, impecable, las alas quietas y erguidas, la cabeza de costado, ese pico que le da un aire de seriedad, de respeto, yo lo miro, nos vemos, nos reconocemos, somos compañeros del aire, él con sus alas, yo con las de Caleu. Seguimos compartiendo el vuelo y el juego durante un rato que no tuvo tiempo ni intensión. Mi alma se llena, mi cuerpo lo disfruta.
Cuando pensé en este vuelo, quería un vuelo especial, ¿yo lo cree? ¿acaso yo hice que el carancho estuviera allí volando? No, no tengo ese poder. Pero si creo que tengo otros poderes, como por ejemplo el de ver oportunidades. ¿Hubiera existido este vuelo, así, tal como fue, si no hubiera distinguido al carancho volando? ¿Qué es lo que hace que lo haya distinguido? Yo creo que mi querer, el querer ese vuelo especial hace que tenga ojos atentos para distinguir las oportunidades que se me presenten.
Creo que las oportunidades siempre están, andan por ahí, vagando, oportunideando, esperando ser distinguidas primero y luego utilizadas, para poder realizarse ellas, para cumplir con su razón de ser.

Un día durante el invierno.

Había amanecido solo un par de horas atrás, el día estaba completamente despejado, como suele suceder allí en Traslasierra. Todavía est...